Mi hijo/a tiene diabetes ¿y ahora qué?
El diagnóstico de un hijo o hija con diabetes tipo 1, supone un duro golpe a la familia ya que normalmente llega de forma inesperada y, a veces, acompañado de una situación de salud complicada, como por ejemplo una cetoacidosis. Tras el debut, los progenitores se encuentran ante una realidad que puede ser difícil de asumir y que les requiere aprender todo lo necesario para manejar la enfermedad. En un primer momento, pueden sentirse abrumados ante toda la información que les facilita el equipo médico y ante el cambio de rutina necesario para adaptarse a la diabetes, tales como calcular raciones, inyectar insulina, atender hipoglucemias etc. En esos momentos emociones como la incertidumbre y el miedo son normales.
Ante esta situación es importante que la familia tenga en cuenta lo siguiente:
– Aunque necesitarán informarse mucho sobre la enfermedad, en los primeros momentos es mejor aprender sólo lo necesario para manejar la diabetes, y así evitar sentirse aún más abrumados.
– Buscar apoyos con quién desahogarse. Pueden ser amigos, familia, equipo médico o asociaciones. El poder expresar con sinceridad todo tipo de emociones tras el diagnóstico facilita la asimilación de la nueva situación familiar. Además, como en toda enfermedad crónica, la buena relación con el equipo médico es importante para sentirnos confiados y en buenas manos.
– Es muy importante que el niño o la niña perciba normalidad. Para ello, ayudará seguir haciendo las actividades que hacía y mantener su rutina todo lo posible. Es importante también crear un entorno de seguridad y tranquilidad, resolver las dudas que le puedan surgir adaptando el lenguaje a la edad del niño.
– Preguntarle a nuestro hijo o hija cómo se siente, mostrarle que puede hablar con nosotros sobre sus sentimientos, sus preocupaciones o sus miedos.
– La familia debe asumir que la diabetes es una enfermedad muy exigente y es normal que en algún momento se sientan inseguros o se equivoquen. No deben martirizarse por ello.
– Tener muy presente que la diabetes no define a tu hijo o hija, sique siendo un niño/a con sus inquietudes, emociones, gustos y deseos.
Una vez pasado el momento del diagnóstico, la familia debe reajustarse ante la nueva situación. Es importante compartir la responsabilidad del cuidado y preocuparnos también de nuestras necesidades emocionales como padres. Para esto, debemos favorecer la independencia de nuestro hijo/a en el manejo de la enfermedad siempre que sea posible y teniendo en cuenta su momento evolutivo.
Cuando la familia esté más adaptada a vivir con diabetes, sí será importante la formación e información sobre la misma. Conocer bien cómo funciona, saber qué cosas influyen en el nivel de glucosa y tener en cuenta que por muy bien que calculemos las raciones de hidratos, la cantidad de insulina y tengamos en cuenta el ejercicio, siempre puede haber cosas que se escapan a nuestro control, como puede ser alguna infección, las emociones intensas, las hormonas o cualquier otra cosa inesperada. Esto es un proceso de aprendizaje continuo, y muy exigente, así que no te castigues si algo no sale como esperabas, lo estás haciendo bien.
Elena González Iglesias.
Psicóloga de ISPneuro.


