Síntomas de Ansiedad Generalizada en adultos

Tal como te adelantaba en el post anterior donde te hablaba sobre la Ansiedad Generalizada como un trastorno, esta podía afectar de formas muy diversas según a cada quien.

También te comenté los síntomas que se recogían en el Manual Diagnóstico DSM 5 y te decía que “eso” no era Ansiedad.

Para poder explicarte lo que sí es ansiedad necesitamos antes distinguir entre dos conceptos diferenciados. Una cosa es ansiedad mantenida en un espacio de tiempo y otra cosa distinta es padecer una (o varias) crisis o ataques de pánico. Lo que comúnmente se conoce como “ataque de ansiedad”.

Quizás sea conveniente empezar por el principio, diferenciando también lo que es ansiedad de lo que es miedo, que a su vez puede desencadenar ansiedad en forma de fobias, pero para no liarnos, abordaremos estas cuestiones, de nuevo para no eternizar este post, en futuras entradas donde recorreremos el maravilloso mundo ansioso (léase con ironía) y cuáles son sus múltiples y variadas formas de manifestarse.

Dice el DSM 5 que el miedo es una reacción emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria (ya que tu cerebro no sabe hacer esta distinción) y la ansiedad es una respuesta anticipatoria ante una amenaza futura. Aunque ambas pueden solaparse, el miedo prepara a tu organismo para la lucha o la huida y la ansiedad mantiene tensos tus músculos, te sentirás hipervigilante en relación a un peligro futuro y te hará comportarte de forma cautelosa o evitativa.

La crisis de pánico (o ataque de ansiedad) se desencadenará como respuesta al miedo y no se limitan exclusivamente a los trastornos de ansiedad, pueden ser observadas en personas con otro tipo de patología.

El síntoma central de la ansiedad generalizada es la preocupación, una preocupación excesiva relacionada con acontecimientos futuros donde se anticipa una catástrofe.

Estos acontecimientos pueden estar relacionados con la vida diaria, el trabajo, la salud propia o la de miembros de su familia, la economía familiar, los hijos, las tareas del hogar y un largo etcétera.

La diferencia entre una preocupación no patológica y un trastorno de ansiedad es la interferencia de esta sobre el desempeño normal de la persona y su duración:

  • Cuando interfiere de forma significativa en su vida cotidiana y sus responsabilidades laborales o académicas.
  • Cuando no se puede aplazar dicha preocupación para atender otros asuntos más urgentes.
  • Cuando no hay un desencadenante específico que motive la preocupación.
  • Cuando estas preocupaciones son altamente angustiantes y se mantienen durante el paso del tiempo sin mejoría.

Los síntomas son:

  • Inquietud o sensación de nerviosismo.
  • Facilidad para fatigarse (cansancio, agobio, necesidad de parar de hacer cualquier cosa).
  • Dificultad para concentrarse o para parar el pensamiento.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para dormir y descansar.
  • Tensión muscular.

Asociados a esta sintomatología puede aparecer otra secundaria como, por ejemplo:

  • Temblores, contracciones nerviosas (el famoso tic en el ojo o en el labio), inestabilidad, dolor muscular.
  • Sudoración
  • Nauseas
  • Diarrea
  • Respuesta de sobresalto exagerada
  • Hiperactividad vegetativa como ritmo cardiaco acelerado, dificultad para respirar, mareos…)
  • Síndrome de intestino irritable
  • Dolor de cabeza

Hasta aquí, ¿bien?

Hemos enumerado los síntomas oficiales de la ansiedad, suficientes para reconocerla. Ahora bien, estos síntomas no se tienen por qué presentar todos, ni todos a la vez, ni siquiera todos a lo largo del tiempo. Puede haber mucho de algunos y nada de otros y pueden no ser reconocibles a simple vista ya que algunos de ellos pueden “enmascararse”. Te pongo un ejemplo:

De repente mis amigos empiezan a darme de lado, mis familiares me dicen continuamente que no hay quien me aguante y, por si fuera poco, esto me hace sentir sola e incomprendida, seguro que en este plan no va a quererme nadie nunca.

Todo comenzó a principios de curso, me costaba trabajo concentrarme y empecé a suspender. Nunca me había pasado y yo pensaba que era inteligente, pero se ve que este año al pasar de curso todo se ha complicado. En este plan no voy a aprobar jamás, parece que no soy tan inteligente como yo pensaba.

Todo me está yendo mal. Me he quedado sin amigos porque nadie me aguanta y encima no dejo de pensar en que no voy a hacer nada con mi vida porque soy tonta. Me voy a quedar sola y sin posibilidades de avanzar.

No dejo de darle vueltas. Ya no puedo ni dormir.

Este sería un motivo de consulta. ¿Te suena a trastorno de ansiedad generalizada? Habría que indagar como es lógico por si hay otros síntomas ahí escondidos, pero en esencia, la gente no viene diciendo “hola, tengo ansiedad”.

Hay casos en los que es muy evidente que existe ansiedad generalizada porque los síntomas son los más comunes o porque se ha padecido algún “ataque de ansiedad” pero la realidad es que no es tan sencillo identificarla ya que, a cada persona, en función de sus circunstancias estos síntomas les pueden afectar de formas muy variadas.

Esta es la razón por la que buscar en Google lo que a ti te pasa puede dar con “la tecla” o no. Es necesario contactar con un especialista que valore tu caso en concreto y diseñar un plan de intervención o tratamiento diseñado especialmente para ti, algo que sea asumible y que contemple cambios y expectativas realistas con el fin de no aumentar más si cabe ese nivel de ansiedad que ya se viene padeciendo.

Ojo con el AUTOCUIDADO.

En el siguiente post te explico una de las pautas generales para el tratamiento de la ansiedad, accesible al público en general y que todas las personas deberían incluir entre sus hábitos. Pero ojo, el autocuidado puede no ser inofensivo en el sentido que podemos caer en la exigencia fácilmente y así aumentar los niveles de ansiedad. Te explicaré por qué es importante individualizar en cada caso.

Recuerda que esta información es psicoeducativa, en ningún caso sustituye a un proceso de terapia.

Si necesitas consultar sobre tu caso en concreto y necesitas ampliar esta información puedes ponerte en contacto con nosotros en consulta@silviaarevalo.com

¡Nos vemos en la siguiente!

Comparte en tus redes sociales:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en redes sociales

Últimos artículos publicados

Suscríbete

Enterate de las últimas novedades

No enviamos SPAM, podrás darte de baja cuando quieras.

Otros artículos

Artículos relacionados

Sentimiento de Soledad

La soledad  Implica un desequilibrio entre el nivel deseado y el conseguido de interacciones sociales y afectivas.  Podríamos imaginar que existe una línea donde la

¿Qué es el Déjà vu?

El término (/deʒa vy/, en francés ‘ya visto’) es un tipo de paramnesia relacionada con un fenómeno psicológico que consiste en reconocer una determinada experiencia

La puñetera ansiedad

¿Qué es la ansiedad? Se que has leído mil cosas sobre la ansiedad y que es como un gran “cajón desastre” donde cabe -casi- todo.

Scroll al inicio